Geografía

Situada en algún lugar recóndito de Drustvar, acariciada por una montaña y oculta en las hojas del bosque se encuentra tímidamente la aldea de Soto Corvo. El viaje hasta allí no es ni era sencillo; recorrer un lugar tan escarpado, oscuro y peligroso no suele ser la motivación principal de nadie.

La geografía de la zona insta a la población de Soto Corvo a efectuar mayoritariamente como cazadores, pues el bosque y la montaña provee de suficientes suministros para autoabastecerse. No obstante entre las gentes de la enigmática aldea también destacan mercaderes y grandes guerreros o mercenarios. Una cosa queda clara; Drustvar te obliga a esforzarte para sobrevivir, y Soto Corvo no va a ser menos.

A los pies de la montaña se pueden encontrar algunas cuevas sin apenas minerales pero de relieves curiosos y llamativos. El Bosque Carmesí, al oeste de la aldea, era lugar de grandes cacerías y festividades. Soto Corvo no tiene ningún río cercano, pero hay un pozo en la aldea que provee del agua suficiente. La aldea nunca ha tenido ni podrá tener campos de cultivo, pues apenas hay terreno llano donde hacerlos. Es por ello que diferentes hortalizas y tubérculos escaseaban en la aldea y para eso era necesario el comercio.

El lugar suele ser húmedo y por cercanía a la montaña no es tan extraña la nieve. El tamaño de la aldea es difícil de concretar, ya que hay algunas casas más alejadas que otras y no hay ningún punto de referencia claro más allá de la estatua de Wilhelm en la entrada de la aldea.